Sordas sin violencia

Las mujeres sordas que sufren violencia de género están doblemente afectadas, ya que además de sufrir las consecuencias propias de la violencia, se encuentran con múltiples barreras de la sociedad que impiden la comunicación, provocan aislamiento y obstaculizan el acceso a la información y a los servicios de asistencia y justicia, situándolas en un contexto de mayor vulnerabilidad respecto del conocimiento y ejercicio de sus derechos fundamentales.

Las mujeres que viven múltiples discriminaciones tienen más probabilidades de vivir violencia que el resto de las mujeres, y las consecuencias de la misma pueden ser más graves debido a la dificultad de acceso a servicios en general.

Las barreras a las que deben enfrentarse las mujeres sordas en su cotidianeidad son múltiples, ya que tanto el acceso a la información como los servicios de atención están pensados exclusivamente para personas oyentes, debiendo buscar con permanente esfuerzo cómo resolver estos obstáculos, quedando casi siempre excluidas y en alto riesgo.

Es hora de cambiar el paradigma

Frente a esta coyuntura, en 2016, producto del trabajo articulado y consensuado entre dos organizaciones, la Fundación de Padres y Familiares de Personas Sordas para su Integración (Fundasor) y Enlaces territoriales para la equidad de género creamos el Programa Sordas sin Violencia, que es el único dispositivo de nuestro país que se ocupa exclusivamente de brindar información accesible y acompañar en todo su proceso, denominado “ruta crítica”, a las mujeres Sordas que transitan situaciones de violencia. Se trata de una iniciativa sin precedentes en cuanto a su abordaje integral.

Nuestro objetivo general se centra en la remoción de las barreras que obstaculizan el acceso a una vida libre de toda forma de violencia y discriminación a las mujeres Sordas. Nuestros objetivos específicos son:

Acompañar de manera integral y accesible en el tránsito de la ruta crítica a las mujeres Sordas y sus hijas/os que transitan situaciones de violencias.

Visibilizar los obstáculos que deben atravesar las mujeres Sordas en ese tránsito.

Capacitar a les profesionales de la salud, educación y justicia en Cultura Sorda y abordaje diferenciado hacia las mujeres Sordas que atraviesan situaciones de violencia.

Capacitar a les intérpretes de Lengua de señas en género, violencias y abordaje de situaciones de violencias.

Impulsar acciones que garanticen el acceso a la salud, justicia, educación, información y a la autonomía económica de las mujeres Sordas.

El Programa Sordas sin Violencia, con base en la región del AMBA, área metropolitana y primeros cordones de la PBA, tiene impacto e incidencia en todo el territorio, ya que la difusión de la experiencia y el uso de las redes sociales nos permiten brindar asesoramiento y apoyo a mujeres y organizaciones de otras jurisdicciones del país.

Cabe consignar que, al ser el único dispositivo existente en el país, es recurrente el pedido de ayuda de mujeres en nuestra línea de atención accesible, como así también el recibir pedidos de organizaciones del territorio y, muchas veces, del Estado, para ser asesorados en las intervenciones.

El Programa nace con el objetivo de remover las barreras que impiden el acceso de mujeres sordas que atraviesan situaciones de violencia de género, a información y recursos de atención. Sin embargo, este objetivo se encuentra alineado a un propósito mayor: contribuir a que las Mujeres Sordas desarrollen su máximo potencial, su autonomía y vivan una vida libre de toda forma de discriminación y violencias. Los pilares que sostienen esta intervención se ajustan a la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer CEDAW, Belén do Pará, la Ley 26485, haciendo foco además en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles 5, 11 y 16 de la Agenda 2030, PARA QUE NADIE QUEDE ATRÁS.

La Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación e instan a que se adopten medidas para asegurar que puedan ejercer sus derechos humanos fundamentales. Además, promueve el modelo social de la discapacidad, enfatiza en la accesibilidad universal, la no discriminación, la participación, la inclusión y la eliminación de las barreras que impiden la autonomía de las personas con discapacidad, como una contrapropuesta al modelo médico y de rehabilitación que habitualmente se implementa en las políticas públicas.

Así también, la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos de 1998 proclama el derecho de cada comunidad de usar su propia lengua, pero también a ser atendido en su lengua en los organismos oficiales y disponer recursos para asegurar el uso de su lengua en todas las funciones sociales, entre otros. En este sentido, nuestra propuesta es innovadora y respetuosa de la cultura y lengua Sordas.

Generalmente, las mujeres Sordas se acercan al dispositivo en el marco de una situación de alta vulnerabilidad y riesgo, centrando nuestra estrategia en la contención, apoyo, acompañamiento y su posterior abordaje integral. Su alcance y extensión se define en virtud de las particularidades de cada mujer que accede al programa. Además, partimos del principio de que la Lengua de Señas Argentina LSA es la lengua natural de las personas Sordas y un elemento clave para la socialización.

La experiencia nos ha mostrado que cuando una mujer Sorda que sufre violencia de género se encuentra con otra persona sorda dispuesta a construir una relación de empatía, se crean condiciones para salir de la violencia y comenzar a construir un nuevo camino y proyecto de vida.

El equipo está conformado por mediadoras sordas, profesionales oyentes e intérpretes de Lengua de señas argentina-español LSA-E, todas con formación en género y violencia. Como premisa, siempre se interviene en equipo, estando este conformado por una tríada esencial constituida por una profesional Sorda, una profesional oyente y una intérprete de Lengua de señas.

El abordaje se realiza de manera integral, contemplando el aspecto legal, social, económico, de salud y bienestar general. La asistencia es individual y se suman intervenciones grupales para romper con el aislamiento de las mujeres y fortalecerlas; y el seguimiento es a través de video llamadas o reuniones con el equipo, en forma presencial o por video WhatsApp.

Trabajamos fuertemente en la capacitación a equipos de asistencia en violencia, de acceso a justicia, y equipos de salud, formados en la cultura y abordaje diferenciado para personas Sordas. Articulamos intervenciones conjuntas.

Formamos Mediadoras lingüístico-culturales en todo el país, e Intérpretes en LSA en el acompañamiento oportuno de la usuaria según las intervenciones en cada área específica.

Impartimos cursos en LSA para profesionales y no profesionales interesados, de los mismos equipos de intervención.

La prevención es otro pilar de Sordas sin Violencia –realizamos talleres, encuentros de mujeres, de aspirantes a mediadoras, con adolescentes y jóvenes de todo el país–, junto a la difusión de materiales visuales que permiten el acceso a la información en temas de violencia y salud sexual, realizados por, para y con personas sordas.

La experiencia y la metodología de trabajo es innovadora, puesto que promueve la activa participación de la comunidad sorda, así las mujeres pasan de tener un rol solo de destinatarias, a ser protagonistas en la formulación e implementación de la estrategia de abordaje para la prevención, atención y reparación del daño que acusó la violencia.

Aspiramos a una legítima inclusión, a la accesibilidad plena y la restitución de derechos en todo lugar.

Por Programa Sordas sin violencia. Asistencia, acompañamiento y acceso a la información
www.sordassinviolencia.com