Embarazo no intencional en la adolescencia

La adolescencia es un período de transformación en el que se desarrollan, progresivamente, la autonomía e identidad; se adquieren recursos físicos, cognitivos, emocionales, sociales y económicos que son las bases para su salud y bienestar futuros, y que definen las trayectorias de vida de las próximas generaciones.

Un embarazo en la niñez o en la adolescencia es un evento que afecta significativamente las trayectorias vitales de cualquier persona y, en los que ocurren antes de los 15 años, pueden significar grandes riesgos para su salud. Casi 2.000 niñas y adolescentes entre 10 y 14 años tuvieron un hijo o hija en Argentina en 2019, y 8 de cada 10 expresaron haber tenido un embarazo no intencional, cuando se les preguntó luego del nacimiento.

En muchas ocasiones, estos embarazos son producto de abuso sexual, violación o relaciones desiguales que profundizan las desigualdades de género y sociales, y afectan gravemente la integridad física y psicológica de niñas, adolescentes y sus familias.  Entre los factores que influyen en un embarazo a temprana edad se encuentran la pobreza, la ruralidad, las uniones tempranas, la falta de acceso o permanencia en el sistema educativo a servicios e insumos de salud sexual y reproductiva de calidad, y a una educación sexual integral.  En la mayoría de los casos, determina una asignación de rol en la sociedad que, prácticamente, las conmina a ser madres, las reduce al ámbito privado y a realizar tareas de cuidado en el hogar. 

Según el estudio sobre las consecuencias socioeconómicas del embarazo en la adolescencia realizado por el Fondo de Población de Naciones Unidas  (UNFPA) y el Plan ENIA en 2019, el 38% de las mujeres que fueron madres adolescentes registran una menor probabilidad de terminar sus estudios secundarios; el 25% resultan afectadas por la inactividad laboral, más que quienes fueron madres en la primera década de edad adulta (20 a 29 años).  

Muchos de estos determinantes pueden ser abordables desde políticas públicas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las jóvenes. Las inversiones coordinadas en salud, nutrición, bienestar y educación en adolescentes proporcionan altos retornos económicos y sociales. La expansión de las oportunidades de educación y desarrollo de habilidades y el suministro de oportunidades de subsistencia para adolescentes, así como el apoyo económico a sus familias, son formas de romper el ciclo intergeneracional de la pobreza. 

Entre las medidas de prevención exitosas para prevenir el embarazo en la adolescencia es importante realizar intervenciones intersectoriales que apunten a garantizar el acceso a servicios que incluyan entrega gratuita de métodos anticonceptivos; acceso a una educación sexual integral; actividades de promoción comunitaria; mensajes que contribuyan a la eliminación de mitos acerca de la sexualidad; acciones focalizadas en poblaciones en mayor riesgo de embarazo, como niñas y adolescentes menores de 15 años, para prevenir el abuso sexual y el embarazo forzado. 

Además, es necesario reforzar, a nivel comunitario, el soporte a madres, padres y cuidadores para sostener conversaciones sobre sexualidad con sus hijos e hijas; promover la autoestima; la creación de oportunidades y espacios de encuentro para adolescentes y jóvenes e involucrarles en las estrategias diseñadas para ellos y ellas. 

UNICEF Argentina desarrolló un modelo integral de abordaje de la salud en la adolescencia que se sustenta en los principios de adoptar un enfoque de derechos, sensible al género y la equidad; de aplicar un enfoque de curso de vida; de apoyar la participación activa y significativa de los y las adolescentes para responder a sus necesidades específicas y de trabajar, intersectorial e interdisciplinariamente, para el abordaje de los problemas que afectan a la población adolescente, entre ellos, la prevención del embarazo no intencional en la adolescencia.

En este sentido, UNICEF apoya al Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia para garantizar los derechos de las y los adolescentes y facilitar el acceso a Asesorías en Salud Integral en Escuelas, a consejerías en salud sexual y reproductiva, a la Educación Sexual Integral y a actividades de promoción comunitaria. 

Adicionalmente, UNICEF acompañó el desarrollo de lineamientos para el abordaje interinstitucional de abusos sexuales y embarazo forzado en la adolescencia, para que los equipos de salud identifiquen los casos de abuso sexual, notifiquen a los organismos de protección y de justicia y que esto, a su vez, se traduzca en una oferta de atención integral en salud que comprenda consejería en derechos, y opciones con información sobre los servicios disponibles en el marco de la ley para la toma de decisiones. 

Además, junto a la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), UNFPA y otras organizaciones de la sociedad civil, UNICEF realiza la campaña de prevención de embarazo no intencionado en la adolescencia, #PuedoDecidir, para promover y garantizar el derecho a la información, difundir el uso correcto de métodos anticonceptivos, la manera de acceder a ellos y los mitos más frecuentes acerca del sexo, como así también brindar herramientas para decidir de manera informada acerca de las formas de prevenir situaciones no elegidas.

Por último, UNICEF apoya la Participación Adolescente a través de foros y Consejos Consultivos, espacios que permiten el intercambio de ideas y experiencias en torno a los temas de embarazo, suicidio y abuso sexual en la adolescencia, en un ejercicio real y democrático de ciudadanía. 

La adolescencia es una ventana de oportunidad única para desarrollar capacidades e influenciar las trayectorias de desarrollo, compensar los efectos de las privaciones ocurridas en la infancia e instalar estilos de vida saludable que impacten a lo largo de la vida, además de desarrollar las condiciones que facilitarán expandir las libertades y actuar con autonomía.   

Por Fernando Zingman
@UNICEFargentina
Especialista en Salud de UNICEF Argentina