Adolescencias trans y sus derechos sexuales reproductivos

¿Qué problemáticas afrontan en la sociedad?

Las expectativas sociales que nos rodean en el género son creadoras de normativas. Quienes se salgan de los cánones sufren una expulsión constante, no solo en la sociedad, sino en diversas instituciones como la educación o la salud. 

Estos estereotipos de género que nos imponen conductas y corporalidades, herramientas del sistema patriarcal, son creadoras de la cisnormativa, sistema en el que se le asigna un género a una persona con base en su cuerpo: si nacés con vulva, se te asigna género femenino; si nacés con pene, se te asigna masculino y, de ser intersex, es decir, cuando poseés caracteres genitales ambiguos, se te puede llegar a intervenir quirúrgica e innecesariamente, sin tu consentimiento, para poder clasificarte en una de las dos categorías.

Comprendiendo esto, es fácil entender por qué existen las personas trans: no todas las personas se sentirán acordes al género asignado al nacer. A aquellas que se sienten cómodas con la identidad asignada se les define como “cisgénero”, de allí la palabra cisnormativa. Aquellas que realizan una transición a su identidad autopercibida son las personas trans, término paraguas para incluir identidades no conformes como: transgénero, travesti, transexual y no binarias.

La identificación con el género autopercibido puede comprenderse desde el inicio de la socialización durante la niñez, pero debido a discriminación, al manifestar aquella identidad no normativa, las niñeces trans se han visto forzadas a callar y recién poder expresarse en la independencia de la adultez. Su intento por la expresión, a edades tempranas, les ha conllevado castigos y expulsión de sus hogares, de allí la razón por la cual han sido invisibilizadas hasta inicios de este siglo.

Si bien el 76% de las personas trans autopercibe su identidad antes de los 18 años, el primer lugar de expulsión son sus lugares de crianza. De esta expulsión surge, de manera escalonada, la vulneración a sus derechos.

En la lucha por sus derechos humanos, las personas trans han obtenido leyes que avalan sus identidades y necesidades, como la Ley 26.743 de Identidad de Género, y la derogación de códigos contravencionales que criminalizan a sus identidades. Esto ha creado un nuevo marco social con familias que tienden a dar una escucha empática a las niñeces trans. Este cambio paradigmático se demuestra en la existencia de espacios de acompañamiento como la Secretaría NNA Trans y Diversas y sus Familias, la FALGBT ,  entre otros, en el país y en el mundo. 

En medio de este periodo de transición a una sociedad trans inclusiva, aún yacen miradas que replican posturas conservadoras y represoras de sus identidades, inclusive dentro de instituciones que deberían luchar por sus derechos humanos, sexuales y reproductivos. Es entonces cuando las niñeces y adolescencias llegan a las escuelas, a los hospitales y se enfrentan desde esas edades al cuestionamiento a su identidad.

Es importante dar una mirada hacia atrás para comprender el hoy sobre la aplicación de la Ley ESI. Esta se legisló cuatro años antes de la Ley de Matrimonio Igualitario, y dos antes de la Ley de Identidad de Género. La Ley ESI era vista públicamente con un fin principal de prevenir el embarazo adolescente pero, incluso en esos momentos, también tomaba como eje incentivar el respeto a la diversidad humana. 

Al aplicar los contenidos más básicos de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) y de embarazo, costó romper muchos tabúes en las instituciones. Las personas que jamás habían tenido ESI debían ser las primeras en enseñarla, lo que generó, y genera aún en día, controversia y rechazo, a pesar de su necesidad. Tomaría tiempo comprender que la sexualidad es mucho más que el coito, es la vinculación en sí entre personas: quiénes somos, qué es el consentimiento, qué prácticas sociales y violencias hay entre nosotres y cómo se vincula con el género y la identidad de género, con la normativa y la identidad propia, comprendiendo su importancia en el trato diario. 

Así tenemos la problemática actual: niñeces trans que, de expresarse, precisan el acompañamiento de instituciones que aún tienen que comprender las leyes vigentes y el respeto a la diversidad humana.
La ESI que se enseña hoy en día es con contenidos que, si bien fueron de avanzada para su época, actualmente podemos reconocer que suelen ser cisnormativos, binarios o heteronormativos. Esto puede generar como resultado, como se ha visto en niñeces trans recibides en la FALGBT, que se avale el acoso escolar a les mismes dentro de las instituciones.

Desde #EsConESI, un proyecto de la Iniciativa Spotlight, Impacto Digital y Fusa AC, la Secretaría NNA Trans y Diversas y sus Familias, FALGBT, junto con La Nuestra Fútbol feminista, crearon contenido ESI con el deseo de que esta sea transincluyente y feminista. Creado por jóvenes trans y cis de 17 a 23 años, el nombre de este proyecto es Nuestra ESI Trans, actualmente posee dos capítulos y se proyecta a creación de más episodios. Se puede acceder al contenido desde la página www.esconesi.com, o desde YouTube.

Hay que conocer la Ley de Identidad de Género; es crucial para poder repensar normativas dentro en las instituciones educativas y de salud y comprender que debe respetarse una identidad trans según su nombre autopercibido -el cual puede coincidir o no con el que figura en el DNI-. La ley aplica un protocolo para estos casos: 

Cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el Documento Nacional de Identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el nombre de pila elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a.*

La discriminación genera que las personas trans abandonen instituciones cruciales para su desarrollo y cuidado. Según estadísticas de la Red Latinoamérica y del Caribe Trans, en Latinoamérica, el 63,46% de las personas trans abandonan sus estudios antes de completar el secundario debido a la discriminación.
Esto pasa también en el sistema de salud: los chicos trans al ir a Ginecología y las chicas trans al ir a Urología deben prepararse para las miradas y los errores en el trato sobre su nombre y pronombres, lo que puede llevar al rechazo.

Todas estas vulneraciones que genera la discriminación son las causantes de la corta expectativa de vida de las personas trans de 35 a 40 años.

Se debe apreciar la diversidad humana y comprender que no puede asumirse la identidad de género de una persona con base en su apariencia. Siempre se debe preguntar los pronombres de la persona. Incentivar una sociedad transinclusiva feminista es la mejor manera de generar una sociedad con una mayor equidad. 

 

Por Lissandro Cottone
@nnatrans_falgbt
Co-Secretario de la Secretaría de Niñeces y Adolescencias Trans y Diversas y sus Familias - Federación Argentina LGBT (FALGBT)