Celebrar un año de Ciudad Violeta | ANIVERSARIO #5

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este mismo día, hace un año, la Defensora Adjunta Paula Streger y nuestra Directora de Género María Elena Naddeo, junto con otras compañeras de la casa decidieron crear Ciudad Violeta. Una publicación absolutamente necesaria para continuar pensando en conjunto, de la mano de profesionales, especialistas, feministas, qué cosas se han conseguido y qué cosas aún faltan conquistar en términos de igualdad, inclusión, promoción y protección de los derechos de las mujeres. La violencia contra la mujer fue definida en nuestro país a partir de la Ley 26.485 como toda conducta, acción u omisión, que, de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal.

Se trata de un tipo de violencia que no sólo ha estado naturalizada durante muchísimos años, sino que además muchas veces aparece invisibilizada. Cuando hablamos de violencia de género lo más común es que pensemos en los femicidios, que es la forma más atroz de la violencia de género. Sin embargo éstos son la punta del iceberg. Mientras tanto, de maneras más solapadas, suceden un montón de tipos de violencia, tales como la violencia simbólica, psicológica, económica, patrimonial, sexual, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, mediática y digital. Todas ellas afectan la vida de las mujeres en todos los rincones de nuestro país, y del mundo. Según el informe 2019 del Observatorio de la Casa del Encuentro, una mujer es asesinada cada 29 horas. Durante los primeros meses del aislamiento social preventivo y obligatorio, entre el 20 de marzo y el 25 de junio, murieron 75 mujeres.

Los números demuestran que es imperioso decir basta. En los últimos años, millones de mujeres de todo el planeta se han unido en este único grito. Nos queda a nosotros, los varones, entender cuál es nuestra responsabilidad. Si hay una mujer que muere víctima de un femicidio, es porque hay un hombre detrás que asesina.

Los varones tenemos que cambiar nuestras conductas, entender que una broma o una burla, son formas de violencia. Es nuestra responsabilidad también evitar que se continúen reproduciendo violencias como la laboral, la económica, la simbólica, que generan, entre otras cosas, la falta de mujeres en puestos de poder.

Por lo tanto, si bien las leyes han servido para avanzar en políticas públicas concretas, urgentes y necesarias, lo que tenemos que lograr es generar un cambio cultural. Por supuesto que tiene que funcionar bien el Estado, tiene que funcionar bien la Justicia, tiene que funcionar bien la policía, tiene que haber políticas activas, pero fundamentalmente tiene que haber un cambio desde nosotros, los hombres. Trabajar fuertemente en conjunto con todos los organismos, las instituciones, los movimientos, las asociaciones, y todo colectivo que esté dispuesto a pensar y concretar un futuro libre de violencias contra las mujeres es objetivo central para la Defensoría del Pueblo y afortunadamente contamos con respaldo y el compromiso de los trabajadores y las trabajadoras de la casa para hacerlo.

Por Alejandro Amor
@AleAmorDefensor
Defensor del Pueblo de la CABA
Presidente ADPRA