Entrevista con Actrices Argentinas por Ana Clara Barboza | #2

"La brecha artística"

Según un informe de 2017, elaborado por la Fundación SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores e Intérpretes), el 50% de las actrices se sintieron incómodas realizando alguna escena de sexo en sus trabajos y el 75% reconoce haber sufrido situaciones de maltrato laboral por parte de directores, actores, productores o responsables de casting. Del total de los encuestados, el 32% de los hombres actores fueron acosados sexualmente en algún momento de su carrera, sin embargo esa cifra asciende al 66% cuando se trata de las mujeres, dentro las cuales el 6% eran menores de edad.

Desde su formación, en 2018, el colectivo de Actrices Argentinas ha sabido aparecer en la escena pública para enarbolar las banderas contra la violencia de género y los femicidios, y a favor del aborto legal, entre otras causas sociales.

En el mes del trabajo, conversamos con Natalia Badgen y Alejandra Flechner, dos representantes del colectivo, sobre las desigualdades en el ámbito laboral artístico.

En la Argentina, las mujeres ganan en promedio un 27 % menos que sus compañeros varones. ¿Cómo se ve expresada la brecha salarial en el rubro artístico?

Alejandra: Según el relevamiento que ha hecho la Fundación SAGAI en periodo 2004 – 2016, la brecha oscila entre el 14% y el 22%. Allí los datos dicen, por ejemplo, que las tres personas que más ganan en nuestra actividad son varones cis, y también lo son once de las trece personas que más ganan. Creo que con estos datos queda clarísima la brecha.

Natalia: Lo que ocurre en nuestro rubro artístico es que esta brecha se profundiza aún más porque la mayoría de los actores del país somos mujeres y, sin embargo, los roles protagónicos de ficción, tanto en televisión como también en cine y en otro tipo de trabajos como el teatro comercial, la regla es que protagonicen los varones o una pareja. Incluso, en el caso en el que una mujer tenga la suerte de protagonizar, la brecha salarial con ese hombre con el cual protagoniza es muy alta.

Además de la salarial, ¿Qué otras brechas existen dentro del mundo las actrices y actores?

Natalia: Cuando una ingresa al mercado laboral siendo mujer o siendo disidencia hay una gran cantidad de trabas que existen particularmente por nuestra condición de género. Por ejemplo, en los castings, al no estar regulados, lo que nos suele ocurrir a las mujeres y disidencias es que sufrimos muchísimo más los casos de abuso y de violencia en nuestro sector. De hecho, es una lucha histórica el pedido de regularización de estos espacios y, sin embargo, lo que ocurre en la industria de la publicidad y de la televisión es que cada vez están menos regulados y más tercerizada.

Alejandra: Creo que no escapan en nada a las generales de la ley del patriarcado. Una de las más notorias es el impacto de la maternidad. La Fundación SAGAI muestra en una encuesta que, para más de la mitad de las actrices, la maternidad ha impactado negativamente en sus trayectorias, justamente porque mientras una mujer dedica 4 horas a tareas de cuidado y crianza un varón dedica 1 hora y 33 minutos, según la Encuesta Permanente de Hogares. Tener que dejar proyectos o que no nos llamen por tener hijos pequeños son cosas que nos suceden sólo a nosotras.

Natalia: Muchas tenemos que parar dos años nuestra actividad porque no podemos acceder a ningún tipo de licencia por embarazo o a cupos en jardines maternales.

¿Qué iniciativas consideran que es necesario llevar adelante para promover un cambio en las condiciones laborales del rubro?

Natalia: Una de las consideraciones que llevamos adelante desde Actrices Argentinas es que dejamos de pensar como problemas individuales todo lo que tenía que ver con la violencia en nuestro sector y empezamos a darnos cuenta de que las iniciativas grupales y la lucha colectiva eran la condición para poder pelear contra el statu quo, que tiene muchísimos años de existencia y se encuentra naturalizado, con productoras que violentan permanentemente cualquier tipo de derecho laboral para todes y, en particular, para las mujeres.

Alejandra: Yo creo que los cambios culturales llevan su tiempo, pero desde el colectivo estamos trabajando en construir herramientas muy necesarias para ir hacia esos lares. Entre ellas la necesidad de protocolos contra violencia y acoso sexual en espacios de trabajo. En ese sentido la Asociación Argentina de Actrices y Actores intenta que estos protocolos, que aún están en proceso, puedan ingresar en los convenios colectivos de trabajo.

Natalia: Durante el año pasado, de hecho, se presentó una carta de intención para poder discutir la posibilidad de un protocolo en los rodajes y, sin embargo, la mayoría de las cámaras empresariales no quisieron discutirlo.

Alejandra: Otras iniciativas importantes están siendo llevadas a cabo, por ejemplo, por la Fundación SAGAI, que ya mencioné, que ha hecho un gran trabajo en la elaboración de guías de recomendaciones y firmando cartas de intención. También consideramos que es necesaria una ley de paridad teatral (que está en curso) y leyes de cupo laboral trans.

Natalia: Es necesario poner sobre el tapete la necesidad de discutir la cuestión de género en nuestros espacios laborales como un problema más de conjunto, involucrando a todos los sectores que hoy en día no lo están discutiendo.

Alejandra: Realizar un trabajo sobre estereotipos de género en los contenidos también es fundamental.

¿Consideran que hubo cambios en el ámbito laboral desde la aparición de Actrices Argentinas acompañando la denuncia de Thelma Fardin hasta el día de hoy? ¿Cuáles?

Alejandra: Fue como una salida del closet de conductas abusivas naturalizadas para nosotras mismas también, sin tener que ser necesariamente una violación como en ese caso, pero que eran señaladas como “privadas,” de la esfera íntima de una persona, cuando, además, estaban ocurriendo en ámbitos laborales. Visibilizar y romper el silencio y saber que ese silencio no retrocede ya es un gran paso, pero queda todo por hacer.

Natalia: Yo creo que el principal cambio que hubo es que de alguna manera se desfarandulizó el conflicto, que es lo que solía suceder cuando había problemas laborales en nuestro gremio, ya que hay muchísima exposición pública. Se puso de relieve que es un problema que sufrimos todas las actrices.

En relación a la situación que atraviesa el país actualmente con la crisis sanitaria producto de la pandemia, ¿cómo se ve afectado el colectivo de actrices? ¿Qué medidas exigen para paliar esta situación?

Natalia: Una de las cosas que más hemos denunciado en el colectivo de actrices desde que empezó la pandemia es un aumento enorme de los casos de violencia, en la línea 144 nada más aumentaron más de un 50% las denuncias, y por lo tanto también la cantidad de casos de femicidios, entonces lo que estamos notando como una prioridad es poder denunciar esta situación, y de alguna manera ser una voz de esas mujeres que hoy en día no están teniendo voz porque los medios de comunicación no plantean el problema o porque la situación sanitaria no contempla este problema que es la vida y la salud de las mujeres.

Alejandra: En relación a nuestra actividad, la situación es muy compleja, ya que somos uno de los rubros más complicados a futuro porque vamos a ser uno de los últimos en reinsertarnos. No sólo está frenada la actividad de teatros, rodajes y cines, sino que además, muchas actrices y actores que viven de la docencia no están pudiendo dar sus clases. Todo esto sumado a que la mayoría somos monotributistas, aparecemos como una figura legal complicada que queda afuera de muchas posibilidades de ayuda. Confío que desde el Estado se va a internar ver de qué modo vamos a poder reactivar algo de nuestra actividad para que, de a poco, podamos volver a trabajar.