Entrevista a María Elena Naddeo por Ana Clara Barboza | #1

"Necesitamos pensar la igualdad de una manera más integral, para todos, todas y todes"

Si hay algo por la cual es reconocida María Elena Naddeo, es por su trayectoria y militancia en cuestiones de género. Desde sus inicios a principios de los años noventa como Concejala de la Ciudad de Buenos Aires y su recorrido sindical docente, siempre ha estado presente en lo que respecta a la lucha por los derechos humanos y la igualdad.

Su trabajo continúa al día de hoy, como co-presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y directora del Programa de Atención a la Niñez, Adolescencia y Género de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

En esta entrevista, repasamos su recorrido desde sus inicios, su participación en la Conferencia de Beijing, y sus primeros pasos como feminista hasta el día de hoy.

¿En qué momento de tu vida te diste cuenta de la desigualdad entre hombres y mujeres? ¿Recordás cuando comenzaste a nombrarte como feminista?

Creo que tomé conciencia del aporte que el feminismo hacía a la realidad social del mundo y de la Argentina cuando fui electa Concejala de la Ciudad de Buenos Aires, en el año 1993. La lista que se conformó en ese entonces, se hizo aplicándose la ley de cupo para el viejo Concejo Deliberante. Yo, hasta ese momento, estaba en otro nivel de análisis, no estaba comprometida con las temáticas de género. Pero es ahí cuando me doy cuenta que hay un movimiento de mujeres muy pujante que venía luchando por abrirse paso en el poder político, en el poder sindical, y que gracias a ese movimiento yo estaba ocupando ese lugar de concejala.

Así y todo, éste era el tercer lugar en la lista, bien podría haber sido el primero, pero no. Durante muchos años el lugar de la mujer en las listas fue el tercero. Hecha la ley, hecha la trampa. Claro que se ajustaba a la mentalidad de esa época. Fue por todo esto que empecé a estudiar y formarme acerca del feminismo.

En esa época, también participaste de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995. La misma marcó un hito en la lucha feminista. La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada de forma unánime por 189 países, constituye un programa en favor del empoderamiento de la mujer y en su elaboración se tuvo en cuenta el documento clave de política mundial sobre igualdad de género. La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing establece una serie de objetivos estratégicos y medidas para el progreso de las mujeres y el logro de la igualdad de género en 12 esferas cruciales. ¿Qué significó esta Conferencia desde tu perspectiva? ¿Cuál fue su impacto en nuestro país en esa época?

El impacto de Beijing fue realmente muy fuerte. La plataforma de acción que se vota es el documento más importante en la temática de género hasta la actualidad.

En nuestro país tuvo un impacto muy importante en la redacción de la Constitución porteña, que sucedió al año siguiente. La misma tiene clarísimos conceptos vinculados a la igualdad de género, y hay tres pilares fundamentales que se establecen en consonancia con la plataforma de acción de Beijing. Estos ejes fueron: los derechos sexuales y reproductivos, la incorporación de la enseñanza de salud sexual y de género en las escuelas y el reconocimiento al derecho a ser diferente, que es la primera definición para reconocer la identidad de género.

La Ciudad de Buenos Aires fue, en ese momento, pionera en la redacción de una constitución muy avanzada. A partir de allí todas las leyes que siguen en la Legislatura estuvieron muy impregnadas de ese movimiento feminista y del movimiento de mujeres en general, que luego poco a poco fue desarrollándose en las provincias.

En ese sentido, cuando fuiste legisladora de la Ciudad participaste activamente en la redacción de esas leyes, como fue la ley de igualdad de oportunidades, la creación del Parlamento de las Mujeres, y la ley de salud sexual y reproductiva. ¿Qué aspectos fueron lo más positivos de las mismas? ¿Qué leyes te parecen que aún falta redactar?

Una de esas importantes leyes fue la de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, la 114. Ya en su título incorporamos la perspectiva de género, y debe haber sido la primera ley que incluía el género femenino. Eso fue una discusión fuerte, muchos diputados nos decían que cansábamos, que estaban hartos de escuchar esta reiteración de palabras, que era innecesario, que deformaba el lenguaje. Pero lo sostuvimos hasta que se incorporó el lenguaje no sexista como parte del lenguaje adecuado para los textos oficiales. Ese fue un avance muy interesante para la época.

Por otro lado, el Plan de Igualdad de Oportunidades y de Trato tuvo que ver con transversalizar la igualdad de género en todas las áreas de gobierno: la salud, el transporte, la educación, etc. En ese momento cumplió un rol formativo, pero después fue perdiendo fuerza porque los distintos gobiernos lo fueron transformando en un ejercicio un tanto burocrático, sin jerarquizarlo y sin generar un compromiso más fuerte hacia el interior de cada área de gobierno.

La otra ley muy importante fue la de Salud Sexual y Reproductiva. En esta también tuvimos embates muy fuertes, similares a los que se han visto, veinte años después, en la discusión por aborto legal seguro y gratuito. Esta ley es la que garantiza a toda la población en edad fértil a tener acceso gratuito a los servicios de anticoncepción en el sistema de salud pública. En un primer momento esto fue muy resistido desde los sectores fundamentalistas religiosos que planteaban la abstinencia como único método anticonceptivo. Así y todo, la ley fue votada por amplísima mayoría. Esta ley fue pionera en el país, y después se extendió por todas las provincias y finalmente se convierte en ley nacional en el 2006.

En relación a las leyes que faltan, lo que nos pasó en la sociedad argentina es que tuvimos un avance muy grande en la legislación y en el plexo jurídico, pero las condiciones sociales y económicas desmejoraron mucho. Creo que hoy necesitamos que se voten leyes específicas para asegurar el acceso a la vivienda de las mujeres jefas de hogar y de las mujeres víctimas de violencia. Necesitamos garantizar un cupo laboral trans para garantizar el derecho al trabajo digno de este colectivo que, en su mayoría, está en situación de prostitución y quiere salir de los circuitos prostibularios.

En los últimos años, en particular en este último gobierno nacional y local, el deterioro de las condiciones de vida se acentuó y ha crecido mucho la desigualdad. Frente a esto, nuevamente las mujeres y los niños y niñas son los más golpeados. Entonces, las leyes que estamos impulsando tienen que ver con reparar y garantizar el acceso a sus derechos, que ya están consagrados por la Constitución, a los grupos más vulnerables.

Desde la Defensoría, en el tema de violencia de género tenemos varias iniciativas presentadas. Por ejemplo, que las mujeres que son víctimas tengan una asistencia integral que contemple el patrocinio jurídico y psicológico gratuito, así como también un sostén económico hasta que puedan ir resolviendo. Además necesitamos conocer el volumen, la cantidad de situaciones y de mujeres que las atraviesan, por eso estamos impulsando la creación de un registro único de víctimas de violencia, es un proyecto de ley que se va a presentar en el mes de marzo en la Legislatura.

Podríamos decir que tu trabajo se ha centrado en dos grandes ejes a lo largo de tu vida: la infancia y el género. ¿Cuáles podrías decir que son los puntos centrales donde estos ejes se encuentran?

La temática de género atraviesa el conjunto de la sociedad y es por esto que debemos insistir en que también debe atravesar de manera transversal al conjunto de las políticas públicas.

Con respecto a la infancia y a la adolescencia, creo que hay tres puntos donde se cruzan. El primero está en la concepción que pone a los chicos y chicas como objetos de tutela y de dominación. Ésta idea va de la mano de la ideología patriarcal que considera a las mujeres como objeto de dominación. Entonces deconstruir la ideología del viejo patronato de menores tiene que ver también con cuestionar las viejas jerarquías patriarcales y comenzar a pensar en formas de organización familiar más democráticas.

Otro punto de contacto está en lo que refiere más puntualmente a la violencia y el abuso sexual en la infancia. Este es un gran tema que tiene que tener una mirada atravesada por la cuestión de género, y tiene que ver con este patrón cultural que considera a los chicos objetos para ser manipulados.

Y por último está el tema de la educación sexual integral.

¿Qué rol cumple ahí la ESI?

Desde los 90 que empiezan a haber proyectos al respecto. A partir de la recuperación de la democracia comienza a haber un proceso democratizador al interior de las escuelas, que eran muy jerárquicas, muy verticales. Se empiezan a reconstituir los centros de estudiantes, los consejos de convivencia escolar, y allí aparece la necesidad de debatir de sexualidad. En ese momento comienzan a aparecer los primeros programas y proyectos de educación sexual integral del Ministerio de Educación, que causaban escándalos al interior de las escuelas. Tuvo que pasar mucho tiempo para que finalmente se vote la ley en 2009, y todavía queda mucho por hacer, pero sin dudas que se haya aprobado la ley es un avance muy importante.

Esta publicación saldrá en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. ¿Qué cambios podés enumerar como significativos, desde tu propia experiencia, de las primeras marchas o primeros encuentros a la actualidad?

Creo que el mayor cambio está en la masividad. Cómo el tema de los derechos de la mujer, la igualdad de género, el feminismo y la lucha contra el patriarcado ya no son un tema de académica, ya no son un tema de élite o de grupos muy politizado como era en aquellos años, sino que se amplió a los feminismos populares, a las mujeres de los barrios y a las mujeres de los sindicatos.

Para finalizar, ¿Qué mensaje le dejarías a las nuevas generaciones de mujeres que comienzan a involucrarse en las temáticas de género?

Estamos en un momento particularmente importante en el avance de las luchas por la igualdad de género. Posiblemente este año sea el año en que se consagre la ley de aborto legal, seguro y gratuito que es una de las últimas trincheras en que el patriarcado todavía se reserva el control de la sexualidad femenina. Estamos en un momento de particular avance. Mi reflexión es que necesitamos que esta energía feminista atraviese también otras temáticas de la sociedad y de la política. Que también, con esta energía feminista, luchemos por la igualdad laboral, por el acceso de los sectores más humildes al conjunto de sus derechos y que las mujeres no nos vamos a salvar solas si continuamos teniendo una sociedad particularmente injusta o desigual. Necesitamos pensar la igualdad de una manera más integral para todos, todas y todes.