La desigualdad laboral, otra forma de violencia | MATERNIDADES #4

La lactancia materna: una responsabilidad colectiva

La semana de la lactancia materna pone de manifiesto la necesidad de apropiarnos de esta práctica como sociedad. Es un llamado a que gobiernos, sindicatos, empleadores y organizaciones de la sociedad civil aporten y respeten normas equitativas.

Aunque habitualmente se la asocia con exclusividad a las madres, la lactancia materna debe contar con un soporte más amplio. Está demostrado que cuando las parejas de las mujeres que amamantan, sus familias y su comunidad las apoyan, las tasas de lactancia aumentan exponencialmente.

Los Estados son responsables de implementar políticas públicas y medidas complementarias para proteger y promover la lactancia, tales como las licencias por maternidad y paternidad remuneradas, que fomentan la responsabilidad compartida para el cuidado de los hijos/as en la primera infancia; o normas laborales que permitan a las mujeres continuar con la lactancia una vez que retornan a sus lugares de trabajo (horarios reducidos para poder dar de mamar, creación de lactarios en edificios de trabajo, guarderías).

Asimismo, es importante brindar capacitación al personal de la salud en técnica de lactancia, poner en práctica campañas de concientización sobre la temática, brindar atención para la salud sexual y procreación responsable.

Desde la Defensoría del Pueblo, estamos convencidos de que promover y asegurar la lactancia materna como un derecho es una responsabilidad colectiva. Es por esto que nuestras sedes cuentan con “espacios amigos de la lactancia”, de acuerdo con lo establecido por la Ley 2958 promulgada por la Legislatura porteña; y también hemos contemplado en nuestro convenio colectivo de trabajo que la madre con un lactante de hasta un año de edad tiene una tolerancia de dos descansos de una hora o disminución de dos horas al inicio o finalización de la jornada laboral para atender el cuidado de alimentación de su hijo o hija.

Además, desde el organismo intentamos promover esta práctica a través de talleres, charlas y actividades.

Si bien se trata de una responsabilidad colectiva, es cierto que son las mujeres quienes ponen el cuerpo para dar de mamar. Es por esto que considero que es indispensable poner en discusión la división de las tareas de cuidado y del hogar.

Según un informe de economistas feministas, del total de personas que realizan tareas domésticas, un 73 por ciento son mujeres y un 27 por ciento son varones. Asimismo, a principios de septiembre la Dirección de Economía, Igualdad y Género de la Nación publicó un informe que analiza cómo impactan las tareas de cuidado en la actividad económica, estableciendo que éstas representan un 16 por ciento del PBI. Según este documento, las mujeres en todo el país le dedican en total más de 96 millones de horas diarias sin ningún tipo de remuneración, pero con un gran costo en términos de tiempo.

Ambas prácticas (la lactancia y las tareas del hogar) están íntimamente relacionadas, ya que recaen con mayor peso en las mujeres, con la única diferencia de que la lactancia solo pueden realizarla con exclusividad las mujeres.

Entonces, considero necesario que los varones nos preguntemos qué podemos hacer para contribuir en una distribución más equitativa de los roles, sobre todo durante los años en que nuestros hijos e hijas se encuentran en edad de lactancia, para que nuestras parejas puedan llevar adelante esa tarea en un espacio de contención y cuidado.

Este número de Ciudad Violeta trae a debate este tema de la mano de especialistas y compañeras. Su lectura se vuelve necesaria para continuar desandando los caminos que el sistema patriarcal ha naturalizado.

Por Alejandro Amor
@AleAmorDefensor
Defensor del Pueblo de la CABA
Presidente ADPRA